Árbol de Odio: La Leyenda Negra y Sus Consecuencias en las Relaciones entre EEUU y el Mundo Hispánico.

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Philip W. Powell: ÁRBOL DE ODIO. LA LEYENDA NEGRA Y SUS CONSECUENCIAS EN LAS RELACIONES ENTRE ESTADOS UNIDOS Y EL MUNDO HISPÁNICO (*)

rbolThe Tree of Hate: Propaganda and Prejudices Affecting Relations with the Hispanic World (1971). (Árbol de Odio) es una obra de carácter científico que sintetiza la historia de la Leyenda Negra desde su aparición en el siglo XVI hasta nuestros días, muestra sus múltiples falacias y analiza su repercusión en las relaciones entre los Estados Unidos y la Hispanidad durante el Siglo XX.

Powell fue un conocido hispanista estadounidense  californiano y profesor universitario durante más de treinta años. Desarrolló su labor docente en la universidad de California, en Santa Bárbara, y otras universidades estadounidenses. Especialista sobre la administración española en las Indias, también sirvió en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y en otros puestos oficiales relativos a asuntos interamericanos, lo que explica la naturaleza e interés de la tercera parte de este libro.

Como historiador, Powell conoce la génesis de ciertas actuaciones humanas de nuestros días. Además de aportar la verdad del pasado (función principal de la ciencia histórica), de alguna manera Powell ayuda a conocer y aún resolver ciertas coyunturas actuales (función secundaria). En este sentido, Tree of Hate es un libro completo. Ello y la sencillez y pedagogía con que esta obra está concebida y escrita, la hacen sumamente atractiva para el lector medio y el iniciado en los temas históricos.

El móvil de la labor investigadora del autor parece ser doble: descubrir la verdad histórica (el ayer) así como la realidad actual, derivada ésta del defectuoso entendimiento entre los Estados Unidos y el mundo hispánico (1).

Por lo que respecta a la verdad histórica, el propósito de esta obra no es elaborar una Leyenda Blanca, ni crear una liga antidifamación, ni expurgar las obras que repiten las falsedades de la Leyenda Negra, ni diluir el contenido de esta última (2). Según Powell: «Todo lo que se requiere, y todo lo que se debe exigir, es exactitud en los hechos, eliminación de comparaciones denigrantemente erróneas y perspectivas históricas adulteradas» (pág. 219).

Con el objeto de ayudar a superar el defectuoso entendimiento entre EEUU y la Hispanidad, y de que aquellos aprendan del pasado más que distorsionar el ayer: «Nuestros intelectuales y dirigentes políticos harían quizá mejor en estudiar la ascensión, los logros, las deficiencias y el declive de España y de su imperio.


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Biografía: Philip Wayne Powell (Chino, California, Estados Unidos, 30 de octubre de 1913 – Santa Bárbara, 17 de septiembre de 1987) fue un historiador estadounidense especializado en la historia imperial española y del Suroeste de Estados Unidos.

Entre sus libros más conocidos se encuentran Soldiers, Indians, and Silver: The Northward Advance of New Spain, 1550-1600 (1952) y Mexico’s Miguel Caldera: The Taming of America’s First Frontier, 1548-1594 (1977). Su interés por las relaciones entre Estados Unidos, España e Hispanoamérica se refleja en The Tree of Hate: Propaganda and Prejudices Affecting Relations with the Hispanic World (1971).

Powell falleció en Santa Bárbara, California el 17 de septiembre de 1987.


La experiencia ibérica está mucho más cercana a nuestros tiempos y España fue el primer imperio global» (pág. 214). EEUU no deben quejarse de la actual yanquifobia, generalizada hoy en Hispanoamérica, precisamente por no haber ocultado ellos mismos su hispanofobia; en realidad, para evitar lo primero deberán superar lo segundo, en buena parte gracias al descubrimiento de las falsedades de la Leyenda Negra. Las referencias a los actuales Estados Unidos dispersas por todo el libro son frecuentes y culminan en su tercera parte, con una detenida exposición de las actuales relaciones entre aquellos y el mundo hispánico.

La originalidad de Tree of Hate es patente. Según su autor «mi única pretensión de originalidad se basa en la manera en que he congregado las ideas de otros autores para presentarlas ante mis compatriotas y en algunas de mis interpretaciones de los efectos que la Leyenda Negra ha tenido entre mis conciudadanos. Mi obra, pues, es una interpretación destinada más allá de las aulas académicas y no está concebida como una perfecta comprobación en detalle de la clase normal monográfica» (pág. 263).

La aportación de Powell es muy notable y, bajo diferentes aspectos, mayor de la que él supone. Por una parte, el trabajo que late en la concisión de estas 266 páginas es ingente. Es fruto de largos años de un profundo conocimiento de los estudios relacionados directa o indirectamente con la Leyenda Negra. No en vano, Powell efectúa un elogiable análisis bibliográfico en el texto, en las notas y en la parte del libro destinada para la bibliografía. También supone una madura síntesis acerca de la historia de la Leyenda Negra, vinculada a la complejidad de las relaciones internacionales y a la interrelación de los sucesos. Esta originalidad y síntesis supone una acertada exposición de las ideas que los diferentes países aportaron al caudal de la Leyenda.


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Powell no sólo ha efectuado una labor bibliográfica y de estudio de «las ideas de otros autores». Su obra incluye el estudio de numerosos documentos históricos como son diversos panfletos holandeses y unas obras literarias holandesas e inglesas de gran interés. Para ello, ha accedido a los originales custodiados en la Biblioteca Huntington, el Archivo Real Holandés (La Haya), la Biblioteca de La Haya y la Biblioteca de la Universidad de Amsterdam, entre Otras instituciones. Ello, y sus visitas a España, Suecia, etc., otorgan a su obra una gran originalidad.

Como señala el autor, en este libro efectúa ciertas interpretaciones —creemos que muy sugestivas—- de los efectos de la Leyenda Negra sobre Occidente y, en especial, sobre EEUU. También analiza los contenidos hispanófobos de doce libros de texto de Estados Unidos (Estados de California, Colorado y Utah), las opiniones de diferentes políticos estadounidenses del siglo XX y el informe ACE presentado en 1944 y que denuncia los graves errores hispanófobos en la educación que hacen presa en la enseñanza, la opinión pública generalizada e incluso el saber científico. La conclusión de Powell al respecto es clara: exigir la corrección de la Leyenda Negra en los textos escolares y en la política exterior de los Estados Unidos.

Sin embargo, la originalidad de Tree of Hate no termina en la verdad histórica, ni en aquella función secundaria de la ciencia histórica como es liberar a la convivencia del presente de los perjuicios erróneos acumulados sobre el pasado. Además de las 215 notas que componen el aparato crítico de los nueve capítulos del texto (págs. 225-244), al final de la obra se añade una extensa —aunque no exhaustiva— bibliografía dividida en tres interesantes secciones (págs. 245-262). La primera sección, que incluye una bibliografía general, inserta aquellas obras que exponen la historia de la Leyenda Negra y sus efectos en USA: son 66 autores y dos obras colectivas. En la segunda sección se indican las obras que plasman errores comunes hispanofóbicos o bien falacias sobre España y su labor en América, precisamente con el objeto de guiar a los profesores y estudiosos sobre asuntos hispánicos: se trata de una lista de 23 investigadores (incluidos 7 que escriben novelas históricas), 9 autores de panfletos hispanófobos y dos obras de varios autores. Una tercera sección incluye obras de 39 estudiosos y 4 trabajos de colectivos libres de prejuicios y apriorismos sobre España y América, que corrigen las injusticias de la Leyenda Negra.

Otro gran acierto de Tree of Hate es su exposición pedagógica consistente en entradillas a cada capítulo; enumeración de conceptos; el uso de diferente linotipia; la agrupación de lo específico en los aportes de Holanda (págs. 89-92), e Inglaterra (págs. 111-112 ) a la Leyenda Negra, y la versión de los Estados Unidos al respecto (págs. 164-166); el equilibrio entre el dato y su explicación; la claridad y agilidad expositiva; la inserción de las notas de los diferentes capítulos al final del libro; la abundante bibliografía orientadora ya mencionada, etc.

La obra está concebida en tres partes: las dimensiones de la Leyenda Negra (cap. I y II), su crecimiento (cap. III a VI) y los ecos de la Leyenda en EEUU durante el siglo xx (cap. VII a IX). En el capítulo I se muestra la tesis del libro, se explica el sentido del dualismo maniqueo entre «héroes nórdicos» y «villanos españoles», y se destaca la definición de Julián Juderías sobre qué es la Leyenda Negra (pág. 14; en la pág. 180 se inserta la de Charles Gibson). La Leyenda consiste en una vasta colección de mitos hispanófobos que llevan la etiqueta de respetabilidad intelectual. Estos mitos suponen un menosprecio a la cultura hispánica, identifican a esta con un singular y secular atraso, y se mantienen mediante una constante deformación propagandística sobre el mundo hispánico. A ello se añade lo dogmático del anticatolicismo y el complejo nórdico! de superioridad moral-físico-intelectual (págs. 5 y 6). Las causas de dichos mitos serían muy diversas y se explican a lo largo del libro. Entre las primeras causas figuran el recelo, la envidia y el odio hacia la grandeza y la especial misión desarrollada por España en los siglos XVI y XVII en Europa y América (pág. 13). A las diferentes causas se añade una falta de perspectiva histórica al no situar a España en su época, al utilizar medidas diferentes para los pueblos del ayer, al juzgar el pasado con los valores del presente, al menospreciar todo lo que no coincida con uno mismo, etc.

El capítulo II desarrolla la labor y significado de España en América, la Inquisición en Ultramar (págs. 35 y sigs.), así como la figura y obra de Bartolomé de Las Casas (3). Para Powell la empresa de América significó «el primer gran debate del mundo moderno» sobre el indígena, los derechos de España a América, etc. (págs. 42 y sigs.).

Del capítulo III al VI se analiza y explica con detalle el desarrollo de la Leyenda del siglo XVI al XIX. En el Siglo XVI los enemigos de España comenzaron a divulgar extraordinariamente la obra de Las Casas, al calor de la imprenta y de las circunstancias bélicas siempre favorables a España. («Había un astuto plan detrás de esta concurrencia de propaganda con guerra», pág. 55). La primera fase> anterior a 1560 (cap. III), corresponde a la labor agitadora de Italia, Alemania, los hebreos (4) y Francia. En ello se dieron cita motivos político-dinásticos, religiosos, económicos, sociales, culturales, «rariales» y la hispanofobia judía. En la segunda parte, posterior a 1560 (cap. IV), la imprenta es el principal antagonista de España -—«las guerras de papel»— al servido de la ofensiva holandesa (el autor menciona 9 textos y 11 autores) e inglesa (se hace relación de 13 autores). Mientras tanto España gozaba de su edad de oro en el saber, la cultura y las artes (págs. 114-117). La arrogancia intelectual de la Ilustración dieciochesca (cap. V) fue tal que, contradictoriamente, «rara vez (los personajes víctimas de la Leyenda Negra) fueron agraciados con una evaluación crítica; por el contrario, llegaron a convertirse en símbolos de aquella ignorancia y falta de razón que la Ilustración se proponía extirpar» (pág. 120). A este efecto, Powell explica la continuidad del conflicto judeo-español, la total ausencia de una aportación ilustrada clarificadora de los errores de la Leyenda Negra, la continuidad y potenciación de esta última por una Ilustración «crítica» pero llena de prejuicios, y las obras de veinte literatos hispanófobos (págs. 123-131 y 139-144).

Los protagonistas de la independencia de Hispanoamérica (cap. VI) quisieron justificarse mediante el uso de la Leyenda «con grandioso desprecio por la verdad histórica» (pág, 149) (5). Simultáneamente fue potenciada tanto por aquellos hispanoamericanos liberales como por un falso y desarraigado «indigenismo» mediante el cual se ha querido cubrir un vacío originado por el rechazo de todo lo español. Esta hispanofobia fue continuada por los Estados Unidos mediante la guerra hispano-yanki de 1898, y en las obras de seis importantes historiadores {De Motley, Parkman, Watterson y Lea) y personajes norteamericanos, citados por Powell, de influencia romántica o protestante.

Don Quijote y Sancho
Grabado de El Quijote

La tercera parte de Tree of Hate se refiere a la hispanofobia o influencia de la Leyenda en los actuales Estados Unidos, tanto en la educación (cap. VII) como en la política (cap. VIII), así como a la alternativa propuesta por el autor para superar todo ello (cap. IX). En el capítulo VIII se da razón de los errores en la política educativa de Estados Unidos a través del informe ACE de 1944 (págs. 175-179) —en 1958 poco se había mejorado— y en doce libros de los Estados de California, Colorado y Utah (6). El capítulo VIII pone de manifiesto el descarrío de la política exterior de los Estados Unidos como consecuencia de una Leyenda Negra que ha cuajado en el ámbito popular y de élites. Los jalones de este descarrío los marcan los sucesos de 1895 y 1898, las opiniones de Theodore Roosevelt (en 1904 sobre el «poderío policíaco internacional»), las intervenciones en el Caribe, Panamá y República Dominicana anteriormente a 1930, el falseado panamericanismo revisionista corrector de la Leyenda hacia 1930, el breve período de la «política de buena vecindad» antes de la Segunda Guerra Mundial, la vinculación de ciertas élites de Estados Unidos con el posterior marxismo (Cuba) y el indigenismo hispanófobo, etcétera.

Este panorama, este «provincialismo nordatlántico», hace que los Estados Unidos necesiten, en las actuales circunstancias, una radical y sincera conversión de su tradicional tendencia hispanófoba, en buena parte heredada del pasado, y un estrechar lazos de amistad con Hispanoamérica. Tanto desde la perspectiva de la ciencia histórica como de las relaciones entre los pueblos, Powell propone: «La destrucción de la Leyenda Negra y de su larga cadena de ecos y consecuencias—aquel histórico «Arbol de Odio», cuyos frutos envenenan el mundo de habla inglesa y lo privan de la capacidad de un acercamiento al Mundo Hispánico con justicia, con simpatía y sin prejuicios» (pág. 224).

JÓSE. FERMÍN GARRALDA ARIZCUN.


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Árbol de Odio: Leyenda Negra y sus consecuencias en las Relaciones
entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico Philip W. Powell

Biblografía:

(*) Madrid, Ed. Iris de Paz, 1991, 266 págs. Traducción de Carlos Sáinz de Tejada. Edición patrocinada por «The International Commitee for Queen Isabel the Catholic.

(1) A este respecto Powell indica lo siguiente: «Jamás hemos logrado alcanzar (una) auténtica comprensión y afinidad con una vasta porción de esa civilización, la de habla castellana y portuguesa» (pág. 3); «las causas básicas de este nuestro defectuoso entendimiento con el mirado hispánico, origen de nuestra peligrosa depreciación y consiguiente abandono de esta gran comunidad cultural, están, ante todo —sin que nos hayamos dado perfecta cuenta de ello— profundamente enraizadas en el pasado» (pág. 4); «nuestro antiguo hábito de provincialismo nordatlàntico, aquel eje Nueva York-Londres-París, que difícilmente admite la existencia o respetabilidad de la cultura hispánica, es un lujo que no podemos permitirnos más, en particular por parte de nuestros intelectuales y políticos» (pág. 217); «este complejo (de EEUU) está firmemente enraizado en el pasado, con características religiosas y «raciales» heredadas de las tradiciones del norte de Europa y de nuestros antepasadas» (pág. 220).

(2) «Yo no propugno la formación de una liga antidifamación para revisar nuestra cultura sobre asuntos hispánicos (a pesar de que la idea es tentadora) ni sugiero que expurgemos de nuestra literatura clásica todas las insidiosas y erróneas referencias sobre España, los españoles y los latinoamericanos; y no es en verdad necesario ni deseable el intentar crear una «Leyenda Blanca» sobre las proezas y malandanzas españolas» (pág. 218). «Ellos (los hispanistas) no desean la creación de una «Leyenda Blanca», sino que aspiran simplemente a la eliminación de las injusticias de la «Negra»» (pág. 51). «Cualquier disminución de la Leyenda Negra con frecuencia se ha derivado de lo que posiblemente sean más onerosas causas, tales como un diluir de su contenido real, descarnándolo de historia y añadiendo una reciente tendencia hacia vaguedades, que parecen creadas para no ofender a nadie» (pág. 180).

(3) Powell valora en la obra de Las Casas «su fanatismo colérico, intolerante e intransigente» (pág. 45) y su «intransigencia, falsedades y tan coléricos insultos» (pág. 50). En su persona valora el carácter «exaltado irresponsable» y «exaltado inmortal» que «hizo más que cualquiera otro individuo para manchar el nombre de un pueblo y de una nación —la suya propia—» (pág. 42). Respecto a la brevísima relación de la destrucción de las Indias de Las Casas, son «bien conocidos (los) errores, deformaciones y, en general, falta de veracidad» (pág. 46). Se trata de una obra «entresijo de deformaciones, exageraciones y rotundos errores» (pág. 48) denunciados ya en su tiempo y por los historiadores posteriores, que no han manejado la obra de Las Casas como única o principal fuente histórica. Un ejemplo, entre muchos, de estos errores, son los veinte millones de indígenas muertos por los españoles durante la conquista o bien los tres millones de indios muertos solamente en la isla «Española» (pág. 49). El trabajo de Las Casas es «parco en detalles y absolutamente falto de criterio comparativo, pero pródigo en imposibles generalizaciones» (pág. 49).

(4) Powell, en relación con la Inquisición (1480) y el edicto de expulsión de los hebreos de España (1492), señala: «Si hubo algo singularmente español en todo esto, no fue la intolerancia ni el fanatismo, sino más bien una notable paciencia en comparación con la forma en que fue tratado el problema judío en otras partes de Europa» (pág. 75). «Los judíos hicieron afanosamente cuanto estuvo a su alcance para dañar el comercio español, y dieron ayuda a los proyectos musulmanes de desquite por la derrota de Granada. Y la erudición judía y didáctica reconocida en materias teológicas, fueron puestas a veces al servicio de la Revolución Protestante, que porporcionó a España tanta angustia» (pág. 80).

(5) «(…) líderes patriotas hirieron violento daño a la historia, al mancilla): su propia sangre y cultura con una brocha saturada de la tinta negra de la Leyenda» (pág. 150).

(6) Los libros de texto: «En el peor (de los casos), es una mezcla de Las Casas con los notorios prejuicios protestantes y el complejo de superioridad nórdico» (pág. 174). Este sentido de superioridad puede tener relación con la «arrogancia del poder (…) nuestro bien conocido desagrado por la mezcla «racial» (…) nuestra perseverante fe en él poderío industrial y en el adelanto tecnológico como criterios para evaluar la civilización y el progreso» (pág. 210). «Los dogmas de la Leyenda Negra se encuentran congelados en nuestros textos y estructuras docentes, donde constituyen un eterno menosprecio de la cultura hispánica, tanto pasada como presente» (pág. 193).


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