
En 1776, con la creación del Virreinato del Río de la Plata, se autorizó el establecimiento de “navíos de registro”, que permitían el libre comercio del Río de la Plata con la Península Ibérica y demás Provincias Españolas, especialmente con Chile y Perú. Este tráfico debía realizarse con naves mercantes españolas, de la misma manera en que el tráfico de Gran Bretaña con otros lugares debía realizarse sólo con buques ingleses por imperio del Acta de Navegación de Cromwell.
Los “navíos de registro” traían manufacturas españolas y llevaban cueros desde el Río de la Plata. Los cueros de vacunos eran en aquella época la materia prima insustituible para la elaboración de las manufacturas europeas. Adviértase que todas las manufacturas que ahora se elaboran con plástico (derivado del petróleo) o con goma (derivado del caucho), en aquellos tiempos se fabricaban con cueros vacunos. En la variedad de cosas que se hacían con esta materia prima deben destacarse las ropas, los muebles, las monturas y arneses para la tracción a sangre que constituía el único medio de transporte terrestre desde hacía siglos, y las juntas y poleas para las incipientes máquinas a vapor. Por esto los cueros vacunos exportados desde el Río de la Plata en los “navíos de registro” contabilizaban un promedio anual de ciento cincuenta mil (150.000) hacia 1776. La cifra referida de 150.000 cueros, promedio anual de las exportaciones lícitas, debe complementarse con la del contrabando ilícito que en poco tiempo, después de 1776, llegó a duplicar esa cantidad. Es decir, que la exportación se elevó a trescientos mil (300.000) cueros. Pocos años después, la exportación de cueros en el Río de la Plata por vías lícitas (“buques de registro”) e ilícitas (“contrabando”) superó un millón (1.000.000) de unidades.
Las fuentes que consultamos señalan que los “navíos de registro” que salían del Río de la Plata con su cargamento de cueros, debían arribar a puertos españoles antes de llegar a un puerto de destino final fuera de España. Los derechos de entrada y salida a los puertos españoles encarecían el costo final de los cueros. Así, un cuero que se vendía a poco más que un peso fuerte en el Río de la Plata, se vendía a un precio final de cuatro pesos fuertes en El Havre (Francia). Esta fue la causa por la cual el comercio ilícito (contrabando) superaba en enormes cantidades al comercio lícito que se hacía en los “buques de registro”. Agregan los autores que citamos en este tema que el contrabando de cueros fue complementado con el contrabando de cebo, astas y crines.
Esto conformó una sociedad en la cual la “aristocracia” no provenía del cultivo del intelecto y del espíritu, sino de las ganancias que producían los actos ilícitos de contrabando y toda una serie de actos ilícitos conexos: cohechos o sobornos (“coimas”), violación de los deberes de funcionario público, peculado o malversación de caudales públicos, defraudación fiscal, administración fraudulenta, falsificación de instrumentos públicos, etcétera.
Fuente: https://es.slideshare.net/…/la-involucin…
Julio C. González, profesor de Estructura Económica: Universidad de Buenos Aires / Universidad Lomas de Zamora (República Argentina).