Adelante Reunificacionistas

Reunificacionistas 1922: Portorriqueños que desean el regreso a España (Literary Digest, 1922)


(Traducción de artículo original del diario estadounidense Literary Digest, 1922)
El artículo incluye comentarios nuestros, los mismos están en itálico verde.

 

PORTO RICANS WHO WOULD GO BACK TO SPAIN

The article in the image is titled «Porto Ricans Who Would Go Back to Spain,» published on July 22, 1922. It discusses a movement among political leaders in Central and South America to reunite Spanish-American nations with Spain due to a perceived «kinship of race.»
Below is the full transcription of the visible text:
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DESPAIRING OF RECONCILEMENT between Anglo-Saxon and Latin elements in the Western Hemisphere, certain Central and South American leaders are reported to be engaged in a movement to reunite Spanish-American nations with old Spain. They feel there is an actual «kinship of race» among them that is a source of strength and a magnet to lead them out of the slough of political despond in which they claim the Spanish-American peoples are mired. In the Revista de Puerto Rico we find actual evidence of the movement in a speech made at Madrid by Señor Cayetano Coll y Cuchi, President of the National Association of Porto Rico in which, before a «large and sympathetic audience» he sketched the history of the relations between his island and the United States during recent years. The result of his showing led him to make an appeal, we are told, to all Spanish-speaking peoples of the New World that they unite with the mother country, Spain, under the form of a federation.

The speaker called attention to certain guarantees made to the Spanish plenipotentiaries who signed the Treaty of Peace with the United States after the Spanish-American War, and by virtue of which Porto Rico thought they could look forward to their new destiny without fear or boding. But they have been disappointed in their expectations, it would appear, and this Porto Rican review reminds us that as Spain had granted a charter of autonomy to Porto Rico in 1897, the Porto Ricans felt they were to obtain at least as much from the United States as from the mother country. Nevertheless it is pointed out that while the Porto Rican realized the benefits they were to enjoy under the American regime, especially in the law that guarantees freedom of the individual, the rights of property and the separation of Church and State, the inhabitants of the island were, from the very beginning, resolved to stick to the Spanish language and to Spanish culture. We read then: «President Wilson displayed a very liberal policy. There was a law drawn up for complete autonomy and pending its enactment all the Americans functionaries in Porto Rico were replaced by natives. The present turmoil is due to the supplanting of Governor Yayer by an envoy of President Harding.»


PORTORRIQUEÑOS QUE VOLVERÍAN A ESPAÑA

El artículo en la imagen se titula “Porto Ricans Who Would Go Back to Spain” (“Portorriqueños que Querrían Volver a España”), publicado el 22 de julio de 1922. Trata sobre un movimiento entre líderes políticos de Centro y Suramérica que buscaba reunificar a las naciones hispanoamericanas con España debido a una supuesta “afinidad de raza”. A continuación se presenta la transcripción completa del texto visible:

Obsérvese la arrogancia evidente al utilizar el gentilicio inventado Porto Ricans producto de su madificación unilateral del nombre de la Isla de Puerto Rico al de Porto Rico. Sus servicios de inteligencia observan los movimientos de unificación hispanoamericanos con sospecha por no favorecer a su diminio neocololonial post procesos de «independencias». Nótese la burla racista implícita al poner entre comillas la frase «afinidad de raza» poniendo de manifiesto su xenofobia y creencia de que los hispanoamericanos somos «inferiores» que los hispanoeuropeos, por ser mestizos, mas ellos si de los europeos en general. todavía al día de hoy  las élites neocoloniales sometidas y racialmente acomplejadas de hispanoamérica, las derechas anglófilas lamebotas de los estadounidenses y las izquierdas divisorias, anti hispanas y leyenda negristas no han podido conseguir tal unión federal, continúan pues divididas, sometidas y débiles cónsono con los planes de los anglosajones.

DESESPERANDO DE UNA RECONCILIACIÓN entre los elementos anglosajones y latinos en el hemisferio occidental, ciertos líderes de Centro y Sudamérica, según se informa, están comprometidos en un movimiento para reunir a las naciones hispanoamericanas con la vieja España. Consideran que existe un verdadero “vínculo de raza” entre ellos que constituye una fuente de fortaleza y un imán capaz de sacarlos del pantano de desánimo político en el que, afirman, los pueblos hispanoamericanos están hundidos. En la Revista de Puerto Rico encontramos evidencia concreta del movimiento en un discurso pronunciado en Madrid por el señor Cayetano Coll y Cuchí, presidente de la Asociación Nacional de Porto Rico, en el cual, ante un “numeroso y simpático auditorio”, expuso la historia de las relaciones entre su isla y los Estados Unidos durante los últimos años. El resultado de su exposición lo llevó, según se nos dice, a hacer un llamado a todos los pueblos de habla española del Nuevo Mundo para que se unan con la madre patria, España, bajo la forma de una federación.

Obsérvese como distintos sectores de países de la región reniegan de las relaciones entre anglosajones y «latinos» producto de las constantes intervenciones de EEUU en Centroamérica, el robo de más de la mitad del territorio a México, el rompimiento planificado de la Gran Colombia a manos de EEUU y Reino Unido, guerras fronterizas incitadas por los anglosajones en Sudamérica, la accidentada «independencia»de Cuba intervenida e impuesta desde el exterior así como su situación neocolonial post Guerra Hispano-estadoniense, la disolución del gabinete autonómico de Puerto Rico, la pérdida de diputados y senadores provinciales a cambio de un comisionado residente, devaluación unilateral de la moneda provincial de Puerto Rico y leyes que provocaron el empobrecimiento general de la Isla, hambruna y emigración, todos estos sucesos están en la memoria colectiva de los presentes y coinciden en buscar una solución en la unión de los pueblos hispanos, EEUU anda con ojo avizor.

El orador llamó la atención sobre ciertas garantías hechas a los plenipotenciarios españoles que firmaron el Tratado de Paz con los Estados Unidos después de la Guerra Hispanoamericana, y en virtud de las cuales Porto Rico creyó que podía mirar hacia su nuevo destino sin temor ni presentimientos. Pero, al parecer, han quedado decepcionados en sus expectativas, y esta revista portorriqueña nos recuerda que, dado que España había otorgado una carta de autonomía a Porto Rico en 1897, los portorriqueños sentían que debían obtener al menos tanto de los Estados Unidos como de la madre patria. No obstante, se señala que, si bien el portorriqueño comprendió los beneficios que disfrutarían bajo el régimen estadounidense —especialmente en la ley que garantiza la libertad del individuo, los derechos de propiedad y la separación entre Iglesia y Estado— los habitantes de la isla estaban, desde el principio, decididos a mantener el idioma español y la cultura española. Leemos entonces: “El presidente Wilson mostró una política muy liberal. Se redactó una ley para la autonomía completa y, mientras se esperaba su promulgación, todos los funcionarios estadounidenses en Porto Rico fueron reemplazados por nativos. El tumulto actual se debe al reemplazo del gobernador Yager por un enviado del presidente Harding.”

Obsérvese como EEUU engañó (el principio de muchas veces) a los comisarios españoles que auscultaron sobre las intenciones de los estadounidensess preocupados por el futuro de Puerto Rico, los puertorriqueños no esperaron de los estadounidenses salvo las expectativasque ellos mismos crearon para ganarse el favor de una población que contrario a su propaganda NO los recibió con vítores. Nótese que los puertorriqueños YA teníamos como españoles libertad del individuo, derechos depropiedad (que en la práctica significó despojo de las propiedades de los puertorriqueños bajo EEUU) y la separación de la Iglesia y Estado, algo de muy poco valor o ninguno para una sociedad mayoritariamente católica, la arrogancia y auto vanagloria de los estadounidenses en estos temas es evidente; recriminan que deberíamos estar agradecidos de estas cosas que ya teníamos y no pedimos y que por ello debíamos haber entregado nuestro idioma y cultura como agradecimiento. Nunca hubo intenciones de autonomía, esto no cupo ni cabe dentro de la constitución de EEUU, su versión de autonomía era y es dejar a los puertorriqueños administrarles la colonia.

ADJUNTO: Fondo- Ceremonia Jura de Bandera Española en Puerto Rico bajo Régimen de Ocupación de EEUU, estas se prohibieron luego por atentar contra la retención de la colonia en un limbo político y económico atén con los intereses de EEUU.


Trasfondo del diario estadounidense Literary Digest

En 1922, The Literary Digest era una de las revistas de interés general más influyentes en los Estados Unidos, conocida por su formato de «digest» que condensaba noticias, artículos de opinión y críticas literarias de otras publicaciones. [1, 2, 3]
Resumen de Contenidos en 1922
Durante este año, la revista se centró en temas de transición social tras la Primera Guerra Mundial y el auge del modernismo:

* Comentario Social: La edición del 24 de junio de 1922 destacó por «El caso contra la generación joven», una crítica sensacionalista sobre el cambio de moral en la juventud de la época (la era de las flappers).
* Encuestas de Opinión: La revista ya era famosa por sus encuestas masivas por correo. En julio de 1922, realizó un importante sondeo nacional sobre la Prohibición y el «bonus» a los veteranos, cuyas portadas fueron ilustradas por artistas como Norman Rockwell.
* Extensión Literaria: En diciembre de 1922, lanzaron The Literary Digest International Book Review, una publicación dedicada exclusivamente a reseñas de libros que buscaba cubrir el «boom» literario de autores como F. Scott Fitzgerald y Virginia Woolf.
* Estilo Visual: Las portadas solían presentar arte clásico o ilustraciones detalladas (como las de Rockwell), y el contenido interno incluía abundantes caricaturas políticas y humor ligero.

Percepción y Legado

* Autoridad: Para 1922, se consideraba una fuente indispensable para la clase media alta que deseaba estar informada sin leer docenas de periódicos.
* El «Efecto Digest»: Su éxito inspiró la creación de Reader’s Digest, que lanzó su primer número precisamente en febrero de 1922, adoptando un concepto similar pero más portable y simplificado.
* Declive Posterior: Aunque en 1922 estaba en su apogeo, la revista es recordada hoy principalmente por su estrepitoso fracaso en 1936, cuando predijo incorrectamente la derrota de Franklin D. Roosevelt debido a un sesgo de muestreo en sus encuestas.

 


En 1922, The Literary Digest no se definía explícitamente como una publicación «imperialista», pero su línea editorial reflejaba frecuentemente el excepcionalismo estadounidense y una visión paternalista hacia los territorios bajo control de EE. UU. post-1918.
Como una revista que «digería» las opiniones de otros medios, su contenido de ese año muestra una clara tendencia a justificar la presencia estadounidense en el extranjero bajo una retórica de «misión civilizadora»:
  • Paternalismo en las Colonias: En artículos sobre las Filipinas de 1922, la revista utilizaba un lenguaje defensivo, afirmando que EE. UU. administraba las islas de forma más «liberal» que cualquier otra potencia colonial. Describía a los movimientos independentistas locales con metáforas infantilizantes, comparando a los filipinos con niños «petulantes» y a EE. UU. con un padre «exasperado».
  • Enfoque en Grandes Potencias: Su cobertura internacional, como el «Número Especial sobre Japón» de enero de 1922, se centraba en el equilibrio de poder entre naciones «civilizadas», ignorando a menudo las aspiraciones de autodeterminación de los pueblos colonizados en Asia y África.
  • Influencia del Destino Manifiesto: Aunque el término «Destino Manifiesto» era más propio del siglo XIX, la revista mantenía la creencia en la superioridad cultural y tecnológica de los estadounidenses blancos como motor del progreso global.
  • Consumo para la Élite: Al estar dirigida a una audiencia de clase media-alta con alto poder adquisitivo, la revista tendía a validar el statu quo geopolítico que favorecía los intereses comerciales y estratégicos de EE. UU..
Esta postura no era exclusiva de The Literary Digest; era la norma en publicaciones masivas de la época, incluyendo a su competidor emergente, el Reader’s Digest, que en su primer año (1922) también publicó contenidos que hoy se consideran racistas o marcadamente imperialistas.

En 1922, la cobertura de The Literary Digest sobre los territorios bajo influencia estadounidense (como Puerto Rico, Cuba y las Filipinas) se caracterizó por una narrativa de tutela benevolente, donde el imperialismo se presentaba no como una conquista, sino como una responsabilidad civilizadora.

Puerto Rico: Ciudadanía como Control, se impuso la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños como garantía de control del archipiélago tipo limbo político permanente post invasión.
En 1922, la situación política en Puerto Rico era tensa debido al rechazo de un proyecto de ley en el Congreso de EE. UU. que buscaba convertir a la isla en un «Estado Libre Asociado», un eufemismo de colonia.

* Narrativa de la Revista: The Literary Digest solía presentar la administración estadounidense como un motor de «progreso» en educación y salud, ignorando o minimizando la resistencia local contra la imposición del inglés en las escuelas.
* Enfoque Editorial: La revista tendía a validar la postura del Congreso de EE. UU., que veía la ciudadanía concedida años antes no como un derecho democrático pleno, sino como un mecanismo para debilitar los movimientos independentistas y asegurar el control territorial.

Cuba: La «Estabilidad» sobre la Soberanía
Aunque Cuba era técnicamente independiente, pero en la práctica era una neocolonia, la Enmienda Platt permitía la intervención de EE. UU., y en 1922 la influencia de Washington era absoluta a través de «asesores» como Enoch Crowder.

* Justificación de la Intervención: La línea editorial de la revista presentaba la inestabilidad política cubana como una justificación para la supervisión estadounidense.
* Sesgo en las Fuentes: Al resumir principalmente medios anglosajones, la revista replicaba la visión de que los cubanos eran «incapaces» de un gobierno propio estable, promoviendo la idea de que la intervención era un acto humanitario necesario para el orden regional.

Filipinas: El «Padre Exasperado»
En 1922, el movimiento por la independencia de las Filipinas era vigoroso. [9]

* Retórica Paternalista: The Literary Digest utilizaba frecuentemente el tropo del «fardel del hombre blanco», describiendo a los filipinos como «niños» que aún no estaban listos para la autonomía.
* Desprecio por la Resistencia: Mientras las publicaciones locales filipinas hablaban de libertad, la revista condensaba estas noticias bajo un tono de «paciencia agotada», sugiriendo que cualquier retiro de EE. UU. resultaría en un caos inmediato que requeriría otra intervención.

Resumen de la Línea Editorial
La revista operaba bajo lo que historiadores llaman el «imperialismo cotidiano», normalizando la ocupación como una rutina administrativa necesaria para el bienestar de los «pueblos nativos».



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Edición original del diario estadounidense Literary Digest, 1922)


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