Otro Disparate Absurdo: The Indianapolis Journal el 10 de marzo de 1900; Empobrecimiento de Puerto Rico.
(Traducción de artículo original del diario estadounidense The Indianapolis Journal el 10 de marzo de 1900)
The Morris organ does not do Speaker Henderson a kindness when it draws attention to the absurd statement in a recent letter in defense of the Porto Rican tariff bill that “the flour interests,” among others, are “trying to get into Porto Rico without paying the 15 per cent on their product, as proposed in the bill.”
Probably neither Speaker Henderson nor the News Tribune would have indulged in such ridiculous assertions had they known that the total annual exports of flour from this country to Porto Rico do not equal one day’s output of the mills at Minneapolis.
This story is as silly as the claim made by Judge Morris that the tobacco and sugar trusts are fighting for free trade with Porto Rico, when it is well known that they have had at Washington one of the most powerful lobbies ever seen there, liberally supplied with boodle, to secure, if possible, the passage of the tariff bill, and that some of the members of congress have succumbed to the “influence” of this lobby.
Does the News Tribune, which treats the sacred promise of the United States to the Porto Ricans as made only to be broken and has no regard for the preservation of the honor and good faith of this country, believe that Senator Davis is in favor of free trade because the trusts want it? Does it accuse Senator Nelson of pandering to “the flour interests” when he insists that there shall be free trade between all peoples over whom the American flag waves?
Nothing more is needed to show the rottenness of the whole affair, to prove that the tariff bill as it passed the house is indefensible, than the efforts of the Republican leaders to amend it in the senate, so as to make it palatable to the country. The latest McKinley compromise, which Senators Foraker and Hanna are trying to get through the senate, is a confession that the house bill is utterly indefensible. Those who defend this miserable compromise, which does not change the real character of the oppressive measure, and who attempt to throw the veil of charity over the whole two-faced and apologetic affair by talking about the relief of the starving by our generous gifts of food, should not forget the scornful comment of a Porto Rican newspaper: “A thousand times we repeat it—what we want is not alms, but justice and liberty and work.”
Porto Rico was prosperous under Spanish rule. Its days of depression and misery and starvation date from the signing of the treaty of peace negotiated at Paris, which closed the old markets where its products were sold, and the failure of the McKinley administration, in violation of the American constitution, to open the markets of all the United States to our newly-created American citizens.
Let the News Tribune and Judge Morris and the other defenders of the tariff bill read the powerful speech delivered by Senator Davis in favor of free trade, and they will see how weak is their own position and how miserable are the “reasons” that they have offered in favor of the bill. The New York Evening Post, speaking of this speech, says: “Senator Davis’ speech was a trenchant exposure of the miserable makeshift which the administration has at last wormed itself around to urging as the proper party measure to pass for Porto Rico. He called it ‘a pernicious mockery of a tariff,’ and asked Senator Foraker if he wanted to go on the stump and defend a bill which could truthfully be said to leave rum free while taxing flour. The Ohio senator was observed to ‘wince’ under this thrust, and no wonder. Senator Davis speaks for the larger sentiment of the Northwest, which is now in open revolt against the protective doctrine in excelsis that denies the rights of humanity and the sanctions of morality. Mr. Davis has evidently burned his ships behind him on this question, and his speech must have created a great and lasting influence.”
Outside of the News Tribune and the officeholders’ trust that feels it necessary to sneeze whenever Judge Morris takes snuff, there are very few Republicans who do not endorse the stand taken by Senators Davis and Nelson.
OTRO DISPARATE ABSURDO.
El órgano de Morris no le hace ningún favor al presidente de la Cámara, Henderson, cuando llama la atención sobre la absurda afirmación en una carta reciente en defensa del proyecto de ley arancelaria para Puerto Rico, según la cual “los intereses harineros”, entre otros, están “tratando de entrar a Puerto Rico sin pagar el 15 por ciento sobre su producto, como propone el proyecto”.
Probablemente ni el presidente Henderson ni el News Tribune habrían incurrido en afirmaciones tan ridículas si hubieran sabido que el total anual de exportaciones de harina de este país a Puerto Rico no equivale ni a la producción de un solo día de los molinos de Minneapolis.
Esta historia es tan tonta como la afirmación del juez Morris de que los trusts del tabaco y del azúcar están luchando por el libre comercio con Puerto Rico, cuando es bien sabido que han tenido en Washington uno de los lobbies más poderosos que jamás se hayan visto allí, abundantemente provisto de sobornos, para asegurar, si fuera posible, la aprobación del proyecto arancelario, y que algunos miembros del Congreso han sucumbido a la “influencia” de este lobby.
¿Cree el News Tribune, que trata la promesa sagrada de los Estados Unidos a los puertorriqueños como algo hecho solo para romperse y que no tiene consideración alguna por la preservación del honor y la buena fe de este país, que el senador Davis está a favor del libre comercio porque los trusts lo desean? ¿Acusa al senador Nelson de complacer a “los intereses harineros” cuando él insiste en que debe haber libre comercio entre todos los pueblos sobre los cuales ondea la bandera estadounidense?
No se necesita nada más para mostrar la podredumbre de todo el asunto, para demostrar que el proyecto arancelario tal como pasó por la Cámara es indefendible, que los esfuerzos de los líderes republicanos por enmendarlo en el Senado para hacerlo aceptable al país. El último compromiso de McKinley, que los senadores Foraker y Hanna intentan hacer aprobar en el Senado, es una confesión de que el proyecto de la Cámara es absolutamente indefendible. Quienes defienden este miserable compromiso, que no cambia el verdadero carácter de la medida opresiva, y que intentan cubrir todo el asunto hipócrita y apologético con un velo de caridad hablando del alivio a los hambrientos mediante nuestros generosos donativos de alimentos, no deberían olvidar el comentario desdeñoso de un periódico puertorriqueño: “Mil veces lo repetimos: lo que queremos no es limosna, sino justicia y libertad y trabajo”.
Puerto Rico era próspero bajo el dominio español. Sus días de depresión, miseria y hambre datan de la firma del tratado de paz negociado en París, que cerró los antiguos mercados donde se vendían sus productos, y del fracaso de la administración McKinley, en violación de la Constitución estadounidense, de abrir los mercados de todos los Estados Unidos a nuestros recién creados ciudadanos americanos.
Que el News Tribune y el juez Morris y los demás defensores del proyecto arancelario lean el poderoso discurso pronunciado por el senador Davis a favor del libre comercio, y verán cuán débil es su propia posición y cuán miserables son las “razones” que han ofrecido en favor del proyecto. El New York Evening Post, hablando de este discurso, dice: “El discurso del senador Davis fue una exposición tajante del miserable remiendo que la administración finalmente ha logrado adoptar como la medida partidista adecuada para aprobar para Puerto Rico. Lo llamó ‘una burla perniciosa de un arancel’, y preguntó al senador Foraker si quería ir a la tribuna a defender un proyecto que podría decirse con verdad que deja el ron libre mientras grava la harina. Se observó que el senador de Ohio ‘se estremeció’ ante este golpe, y no es de extrañar. El senador Davis habla por el sentimiento mayoritario del Noroeste, que ahora está en abierta rebelión contra la doctrina proteccionista in excelsis que niega los derechos de la humanidad y las sanciones de la moralidad. El señor Davis evidentemente ha quemado sus naves en esta cuestión, y su discurso debe haber creado una influencia grande y duradera”.
Fuera del News Tribune y del trust de empleados públicos que siente necesario estornudar cada vez que el juez Morris toma rapé, hay muy pocos republicanos que no respalden la postura adoptada por los senadores Davis y Nelson.
- Contexto histórico: El texto critica un «bill» (proyecto de ley) relacionado con aranceles en Puerto Rico, poco después de que la isla pasara a control estadounidense tras la Guerra Hispano-Estadounidense.
- Contenido clave:
- Menciona a figuras políticas de la época como el Speaker Henderson, el Senador Davis (quien favorecía el libre comercio) y los senadores Foraker y Hanna.
- Cita una frase poderosa de un periódico puertorriqueño (probablemente La Democracia o similar): «Mil veces lo repetimos: lo que queremos no es limosna, sino justicia, libertad y trabajo».
- Critica los «lobbies» de los intereses de la harina y el azúcar en Washington.
Puerto Rico Not Prospering Under United States Rule: The New York Times, October 4, 1903
Comparar
Este es exactamente el tipo de análisis histórico profundo y comparativo.
1. El artículo del periódico The Indianapolis Journal el 10 de marzo de 1900. (ca. 1900–1901)
2. El documento del New York Times del 4 de octubre de 1903
Ambos textos pertenecen al mismo clima político: el debate estadounidense sobre qué hacer con Puerto Rico tras la invasión de 1898 y la imposición del régimen colonial.
1. Contexto histórico compartido
Ambos documentos se escriben en un momento crítico:
– Puerto Rico había sido devastado por el huracán San Ciriaco (1899).
– El Congreso estadounidense había aprobado la Ley Foraker (1900), que estableció un gobierno civil pero sin ciudadanía plena ni libre comercio.
– El debate sobre si debía haber este es un análisis histórico profundo y comparativo entre el artículo del periódico de 1900 (“Another Absurd Yarn”) y el artículo del New York Times de 1903 (“Puerto Rico No Prospera bajo la Soberanía de Estados Unidos”).
Se presenta con rigor historiográfico, claridad editorial y comparaciones directas entre los dos textos.
1. Contexto histórico general (1898–1903)
Ambos textos pertenecen al periodo inmediatamente posterior a la invasión estadounidense de Puerto Rico (1898) y a la imposición del régimen colonial civil bajo la Ley Foraker (1900).
En estos años:
– Puerto Rico pierde sus mercados tradicionales (especialmente España).
– Estados Unidos impone tarifas, restricciones comerciales y un nuevo sistema monetario.
– La economía colapsa tras el huracán San Ciriaco (1899).
– La administración estadounidense enfrenta críticas internas y externas por su manejo de la isla.
Los dos artículos reflejan una fuerte corriente crítica dentro de la prensa estadounidense, especialmente en periódicos del noreste y del medio oeste, que denunciaban la política colonial republicana.
2. Qué denuncia el artículo de 1900 (“Another Absurd Yarn”)
Este texto es un ataque frontal al proyecto de aranceles para Puerto Rico impulsado por el Partido Republicano.
Sus puntos centrales:
– El proyecto de ley arancelaria es indefendible y contradice los principios estadounidenses.
– Los defensores del proyecto mienten al afirmar que ciertos intereses económicos (harina, azúcar, tabaco) buscan libre comercio.
– Los trusts (corporaciones) están presionando para mantener tarifas que beneficien a sus monopolios.
– El gobierno estadounidense ha traicionado su promesa moral hacia los puertorriqueños.
– Puerto Rico sufre económicamente desde que Estados Unidos cerró sus mercados.
– Se cita a un periódico puertorriqueño:
Lo que queremos no es limosna, sino justicia y libertad y trabajo.”
En resumen:
Este artículo critica la política económica imperial y denuncia que Estados Unidos está causando pobreza en Puerto Rico al negarle acceso al mercado estadounidense.
3. Qué denuncia el artículo de 1903 (New York Times)
Este texto es más extenso y más devastador. Es un análisis económico, social y moral del fracaso estadounidense en Puerto Rico.
Sus puntos centrales:
– Puerto Rico estaba mejor bajo España que bajo Estados Unidos.
– Hay hambre generalizada, falta de dinero, tierras sin cultivar y colapso económico.
– Estados Unidos no reemplazó el rol económico de España como comprador de café.
– El cambio del sistema monetario (plata → oro) redujo la circulación de dinero y encareció la vida.
– El huracán de 1899 agravó la crisis, pero el gobierno estadounidense no respondió adecuadamente.
– Los agricultores no tienen capital para sembrar.
– El crédito es usurero (12% o más).
– La tierra se está rematando por impuestos impagos.
– Se critica la visión racista y paternalista de funcionarios estadounidenses.
– Se reconoce que EE.UU. ha mejorado educación y salubridad, pero ha fallado en lo esencial:
proveer un mercado y apoyo financiero.
En resumen:
Este artículo denuncia el fracaso estructural del colonialismo estadounidense y la incapacidad del gobierno federal para reconstruir la economía puertorriqueña.
4. Comparación directa entre ambos documentos
A continuación, una comparación temática clara y rigurosa:
| Tema | Artículo de 1900 | Artículo de 1903 |
Enfoque principal | Política arancelaria y traición moral | Colapso económico y social de la isla |
Responsabilidad de EE.UU. | Alta: incumple promesas y favorece a los trusts | Muy alta: no provee mercados, capital ni apoyo |
Comparación con España | Implícita: España permitía mercados abiertos | Explícita: España compraba café y daba préstamos |
Situación económica | Puerto Rico empobrecido por tarifas | Puerto Rico en hambre, ruina y usura |
Visión sobre los puertorriqueños | Respeto a su reclamo de justicia | Mezcla de empatía y prejuicios raciales citados |
Crítica al gobierno | Fuerte, centrada en el Congreso y McKinley | Más amplia: Congreso, administración civil, sistema monetario |
Soluciones propuestas | Libre comercio con EE.UU. | Libre comercio + préstamos + reconstrucción económica |
Tono | Político, combativo, moralista | Económico, social, casi humanitario |
5. Conclusión históric
Ambos textos forman parte de un **corpus crítico dentro de la prensa estadounidense que denunciaba:
– el fracaso del proyecto imperial,
– la hipocresía moral del discurso “civilizador”,
– la devastación económica causada por la política colonial.
El artículo de 1900 se enfoca en la injusticia política y económica inmediata del arancel.
El artículo de 1903 muestra las consecuencias reales de esa política: hambre, ruina, emigración, pérdida de tierras y desesperanza.
Juntos, revelan que:
La pobreza puertorriqueña de principios del siglo XX no fue un accidente natural, sino el resultado directo de decisiones políticas estadounidenses.
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