25 de julio: la Invasión de EEUU.

1898a
De: Enrique J. Vercher García, Granada, España
Presidente Reunificacionistas.Org
www.reunificacionistas.org

25 de julio. Los españoles celebran el día de quien, además de su patrón, es quizá su guerrero mitológico más famoso. Las ironías de la Historia lo han convertido también en la fecha del inicio de una invasión tras la cual unos españoles quedarían separados a la fuerza del resto de sus compatriotas, el hermano del hermano, el Hijo de la Madre.

El 25 de julio de 1898 tropas estadounidenses entraron en Puerto Rico por Guánica. Ya no saldrían nunca más. España no había deseado esa guerra, ni la había provocado. Ni siquiera es válido el argumento del supuesto apoyo a los independentistas cubanos; en primer lugar porque los voluntarios cubanos que lucharon por seguir siendo España triplicaban a los mambises; en segundo lugar porque tras la guerra los cubanos no lograron una auténtica independencia, como demostró el simbólico hecho de que los estadounidenses nos les permitieran entrar en Santiago de Cuba. La emergente potencia norteamericana, enardecida por la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, había decidido ampliar sus dominios por las buenas o por las malas. Al final fue por las peores.

Puerto Rico había sido corazón y parte integral de la España unida moderna incluso desde antes que Navarra; y los puertorriqueños, orgullosos miembros de la nación española a la que habían defendido con valor en numerosas ocasiones. Nada tenía que ver aquello con los territorios (luego estados) colonizados por el mundo anglosajón. La ocupación de la Isla del Encanto no fue más que una testosterónica muestra de poder militar de quien luego ya no supo qué hacer con ella. Todos los intentos de asimilación han sido en vano. El pueblo boricua ha defendido su idiosincrasia durante 119 años en lo que es un ejemplo único de resistencia en la historia de la humanidad.

invasion

Hoy en día los puertorriqueños se siguen preguntando “¿Quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿adónde vamos?” Y cada vez somos más los que entendemos y defendemos que los puertorriqueños forman parte de la milenaria nación hispana, que pueden estar orgullosos de su pasado, intencionadamente borrado en gran medida de su imaginario colectivo, y, lo que es más importante, que pueden estar orgullosos de un futuro prometedor junto a los que los llamamos hermanos. Si tuvimos la paciencia de luchar durante 800 años para recuperar toda nuestra tierra, 119 años no es más que un suspiro. Esto no ha hecho más que empezar.

Adelante hermanos. Adelante compatriotas.

¡Que viva Puerto Rico!
Enrique J. Vercher García

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