Estados Unidos: “Puerto Rico con España era más próspero”

Plataforma Adelante Reunificacionistas
Programa para la Comunidad Autónoma de Puerto Rico

(Traducción de artículo original del diario estadounidense The New York Times, 1903)
El artículo incluye comentarios nuestros, los mismos están en itálico verde.

Aunque el Gobierno (Federal) no es completamente responsable por las condiciones imperantes, (este) no ha ayudado las industrias locales al mismo nivel que las autoridades españolas lo hicieron.

Algunas personas albergan la idea de que Puerto Rico, nuestra más reciente posesión tropical, está siendo inundada por una ola de prosperidad, pero tal idea es una falacia.

Puerto Rico no ha prosperado bajo el dominio de Estados Unidos. Estaba mucho mejor cuando España la gobernaba. Hoy en día hay sufrimiento generalizado, la gente sufre hambre en cada villa y pueblo; no hay cosechas; los recaudadores de impuestos no pueden cobrar impuestos; no hay dinero en circulación.
Debido a que tras el huracán San Ciriaco (1899) EEUU no proveyó a Puerto Rico la ayuda  usual que proveía España.

Porto Rico pic
Porto Rico: Puerto Rico

No es fácil determinar cuántas de estas condiciones pueden atribuirse al nuevo Gobierno, debido a que hay causas más allá del gobierno para esta falta de prosperidad. Pero hasta una caritativa apreciación de las condiciones existentes debe contener una acusación hacia el Tío Sam. Él no ha hecho su parte para la mejora de Puerto Rico. Por ejemplo, él no ha tomado el lugar de España como comprador de los productos puertorriqueños; no ha otorgado a la isla la ayuda financiera que España ofrecía. Cuando España renunció a Puerto Rico cesó de comprar café de Puerto Rico. Ese fue el golpe más fuerte que los agricultores tuvieron que sobrellevar. Antes de la Guerra (Hispanoestadounidense), España abrió ampliamente sus puertas a los productos de la isla. España pagaba 15 centavos la libra (1 libra = 0,45kg) por el mismo café que ruega venderse en los mercados de EE. UU. hoy en día a 8 o 9 centavos (por libra). España compra ahora su café en otras partes. Tiene unas paredes arancelarias que el café puertorriqueño no puede superar.
Estados Unidos prefirió comprar café barato a Brasil y cerró el comercio internacional a la Isla, negándole a los agricultores y comerciantes la venta de su producción a sus clientes y contactos en Europa, cónsono con los planes de asfixiar a los productores locales.

A pesar de que España tenía una reputación de crueldad y barbarie, también tenía una reputación de dar a sus dependencias oportunidades para vivir. Tanto sufrimiento generalizado como el que hay en Puerto Rico hoy no fue conocido en momento alguno durante los 400 años que España gobernó la isla.
Una clara contradicción, la Leyenda Negra fabricada por los enemigos del Imperio Español, si España era cruel y bárbara no iba a dar oportunidades para vivir. Si EE. UU. es más benevolente que España, como es que nunca se conoció tal sufrimiento en 400 años bajo España, pero sí en tan sólo cinco años bajo la soberanía de EE. UU.

España es acusada de haberle robado al pueblo de Puerto Rico millones, pero dio a la gente la oportunidad de ganarse esos millones primero. Nunca robó tanto como para dejar a la población morir de hambre. En aquel entonces, cuando los líderes robaban grandes cantidades, sus desmanes se atendían haciendo a la isla algún bien material. Cobrar impuestos y financiar el funcionamiento del Estado no es robar, Puerto Rico era subsidiado por el Virreinato de Nueva España por medio del Situado Mexicano, no generaba ganancias durante la mayor parte de su historia. Un Imperio no dura más de 200 años si lo único que hace es dedicarse a robar. Por ejemplo, España construyó una carretera militar que atravesaba la isla desde San Juan a Ponce, una distancia de noventa millas (144km). Costó a los contribuyentes millones más de lo necesario para su construcción; aún con todo el fraude y toda la deshonestidad, Puerto Rico hoy puede presumir de una carretera sin una igual en el mundo (exceptuando posiblemente Suiza). Una obra de ingeniería de gran calibre mundial, de la que no había una igual en el mundo, por supuesto incurre en costos adicionales si tan sólo por ser una obra pionera y de gran calidad, como ellos mismos la describen.

Actuales Oficiales Honestos

Hasta el momento Puerto Rico ha sido bendecido con honestos oficiales estadounidenses. Ningún gran robo de fondos públicos se ha notado. Han habido  algunas transacciones cuestionables, como la compra de utilidades públicas por contratistas favorecidos y demás, pero en general la administración de Puerto Rico ha estado notablemente libre de manchas. Pero el Gobierno de EE. UU., si bien no cruel ni bárbaro, no ha sido tan previsor como lo era el de España. Esa gran generosidad de Estados Unidos que tan conocida es, no ha alcanzado a Puerto Rico. Los primeros oficiales públicos estadounidenses eran parte del gobierno militar, tras el cambio al gobierno civil estadounidense comienzan los escándalos de corrupción y venta de influencias.

Cierto, un mísero millón de dólares fue asignado por el Congreso para un fondo especial, dinero a ser usado en construcción de carreteras. Este dinero ha sido bien utilizado. Pero, ¿cuál es el beneficio de buenas carreteras si, aunque atraviesan el terreno más productivo del mundo, esas carreteras no son concurridas vías comerciales, moviendo a la costa bienes fácilmente convertibles en efectivo? La devaluación de la moneda un 60% y el cierre de los mercados internacionales remataron la economía tras el huracán.

Dinero es lo que los puertorriqueños necesitan. No tienen, ni siquiera el suficiente para trabajar la tierra; tan siquiera suficiente para cubrir sus necesidades físicas. ¿Qué puede hacer el Gobierno? Ese es un problema que debe resolver el Tío Sam, pero resolverlo rápidamente.

EE. UU. se encomendó en liberar a Puerto Rico de un yugo de tiranía y luchó una guerra humanitaria. El yugo de España fue deshecho, la guerra humanitaria se luchó hasta su conclusión, y Puerto Rico estaba destinado a alcanzar una brillante cima de felicidad. Pero Puerto Rico sólo cambió de yugo. El nuevo collar no le queda bien. Este lacera el cuello de la pequeña Borinquen. La carga es pesada para acarrear. Puerto Rico no se independizó de España, el independentismo era un movimiento minoritario. El cónsul de EE. UU., Hanna confirma con declaraciones que los puertorriqueños vivían satisfechos con España y por el privilegio de la Autonomía concedida por ésta a la Isla.

No es justo decir que la toma de Puerto Rico por EE. UU. es la única razón para las difíciles condiciones de las personas que allí residen. En agosto de 1899 un terrible huracán azotó la Isla, devastándola de un extremo a otro. Toda industria fue reducida, toda finca desgarrada, la desolación siguió a su paso. Puerto Rico no se ha recuperado de este golpe, y es probable que no lo haga hasta que el gobierno que luchó una guerra humanitaria muestre algo de esa humanidad a Puerto Rico. Contradicción, si Estados Unidos llevó una guerra humanitaria debiera mostrar su sentido humanitario auxiliando a Puerto Rico, EE. UU. no proveyó ayuda, por ende la guerra tampoco era humanitaria.

Argumentos contra los Préstamos de Subsidio

Los banqueros argumentarán fuertemente el absurdo de los subsidios, préstamos gubernamentales a agricultores. Citarán instancias, no sin algunas falacias, del sistema económico que incurre en ayuda monetaria gubernamental a gente no próspera. Los historiadores darán su apoyo a los banqueros en sus argumentos contra la ayuda gubernamental, señalando el fracaso de Francia, cuando mediante subsidios, ayudó a sus manufactureros en su competencia contra Holanda. Pero todo lo que los banqueros e historiadores puedan decir o escribir no puede contrarrestar  la necesidad de ayuda monetaria gubernamental en Puerto Rico. Los banqueros estadounidenses habían de oponerse a préstamos subvencionados por el gobierno ya que su intención no era que se ayudara a los puertorriqueños a mantener sus tierras, sino quitárselas.

Debe recordarse que uno de los primeros actos de EE. UU. al tomar posesión de Puerto Rico fue cambiar el estándar del dinero de plata a uno basado en oro. De nuevo los banqueros dirán que hubo mucha sabiduría en el cambio, basando su conclusión en cálculos en el papel. ¿Pero qué sucedió? Con la intención de remover toda la moneda puertorriqueña en circulación para fundirla, ya que contenía más plata y valía más que la moneda estadounidense de la época.  

Cuando antes la circulación per cápita era de 4 pesos ($2.40), hoy es de menos de $1. Los bienes aumentaron su valor fácilmente un 50%. Las rentas subieron de 30 pesos a $30. El encogimiento de circulación, acompañado, como es natural, de una subida de precios, casi llevó a la quiebra a los comerciantes. Empobrecimiento generalizado por las políticas de EE. UU. destinadas a despojar a los puertorriqueños de sus tierras y debilitar económicamente a las clases altas. Nótese las cifras antes de la invasión y después.

Entonces en el período de transición, los puertorriqueños tuvieron que lidiar con un gobierno enteramente diferente al que anteriormente tenían, tuvieron que hacer negocios con hombres cuyo lenguaje no entendían; los tribunales estaban en un estado casi caótico, y en pocas palabras, existía toda razón para el fracaso y sin augurios  de éxito. Los puertorriqueños somos hispanos no anglosajones, claramente los ¨superiores¨ anglosajones habrán pasado por alto tan importante dato.

Cuando las autoridades civiles relevaron al Gobierno militar, el Gobernador Allen aún estaba en alta mar. Tuvo que realizar milagros. Leyó procedimientos peculiares en leyes militares para establecer un gobierno completo el día estipulado para comenzar un gobierno civil. Finalmente las cosas se enderezaron, pero esa caótica condición de los asuntos llevó a hombres fuera de la isla. Se llevaron su dinero con ellos, siendo el resultado natural, el detrimento de Puerto Rico. Los inversionistas estadounidenses nunca tuvieron gran compromiso con invertir en la Isla, este es tan sólo el inicio de un patrón que persiste hasta hoy día, por eso Puerto Rico se vio obligado a crear la AEE, AAA, Navieras, Telefónica…

Como reflejo de las condiciones del mercado monetario en Puerto Rico, basta decir que es imposible obtener dinero a una tasa de interés menor al 12% (usura) y muy poco puede conseguirse a menos que se cuente con máximas garantías. Debe ser fácil reconocer la prosperidad en Puerto Rico cuando la base es un per cápita menor de $1. Hay pocos hombres que poseen caudales de $100,000 cada uno, y que son parte del ¨un dólar per cápita¨. ¿Es sorprendente que gente esté muriendo de hambre?. Una vez se sacó a los bancos españoles, se permitió la usura, préstamos a términos abusivos por bancos estadounidenses, el negocio no radicaba en el repago de los mismos, sino que los clientes fallaran en los pagos y así reposeer las tierras.

Muchos puertorriqueños lo perdieron todo en aquel huracán memorable. El nativo no es un hombre de recursos como nuestro granjero del oeste, quien, después que un huracán ha barrido su granja, regresa con renovadas energías a plantar nuevamente sus semillas. El puertorriqueño no se ha recuperado de ese impacto. Cada día se encuentra más cerca de perder sus pocas pertenencias, un día más cerca de la pobreza.

La tierra en Puerto Rico es productiva más allá de las más ávidas expectativas de los que no conocen sus capacidades. Sin embargo esta tierra está desperdiciada. Productos comerciables crecen sin cuido ni vigilancia en cada esquina, semillas de café maduran en los árboles, pero no hay quien las recoja o las procese, pues los granjeros no tienen dinero para pagar labor. Discurso para justificar el despojo poco humanitario a los terratenientes puertorriqueños de sus tierras por tenerlas “improductivas”, una situación creada por el mismo EE. UU.

La condición de Puerto Rico es análoga a la del sur de EE. UU. después de la Guerra Civil. Cientos y cientos de agricultores poseían tierras, pero no tenían los recursos para cultivarlas. Incluso aquí, en esta tierra de la abundancia, ha tomado desde el 1865 el traer a los estados del Sur algo cercano a la prosperidad.

El capital estadounidense en busca de inversiones rentables tiene grandes oportunidades en Puerto Rico. Las tierras se venden por una canción. Propiedades  valoradas en $50 o $60 dólares el acre (1 acre = 0,40 ha), se pueden obtener por hasta $10 a $15 dólares. La voz de los rematadores se escucha por todos lados, debido a que las propiedades se pierden por razones de impuestos e incumplimientos de hipotecas. Producto del exitoso plan estadounidense de quedarse con la mayor parte de las tierras en la Isla a toda costa, llevando a los puertorriqueños al hambre, el destierro, la miseria y la creación de arrabales.

Puerto Rico cultivará naranjas, azúcar, café, algodón, tabaco y frutas tropicales. En Puerto Rico abundan las tierras para el ganado. Puerto Rico ofrece amplias oportunidades a aguzados estadounidenses que mejoren la propiedad con ideas y empuje estadounidenses. El clima es delicioso, el paisaje inigualable y la salud sin comparación. En resumen, si alguna vez hubo un paraíso en la Tierra, es Puerto Rico. Todas descripciones que confirman que Puerto Rico estaba próspero económicamente antes de la invasión estadounidense. Para el nativo, el clima es una desventaja. Citando el reporte del Gobernador Allen al Presidente: ¨La naturaleza ha hecho tanto por estas personas, y pedido muy poco a cambio que el problema de la vida ha estado libre de las terribles ansiedades que poseen las almas de los obreros de otros climas, que por sus demandas inexorables desarrollan cualidades como la austeridad, industriosidad y perseverancia que son la base de la prosperidad individual y nacional. En un clima donde la temperatura oscila entre los 70-85 grados (23-26 °C) día y noche, semana tras semana, donde se requiere muy poca vestimenta y buscar refugio significa protegerse del sol en lugar de cambios en el clima; donde el hombre puede descansar en una hamaca, recoger una banana con una mano y cavar una patata dulce (batata) con un pie, es fácil ceder al incentivo para la vagancia lo que trae sus consecuencias inevitables.¨ Argumentos supremacistas, para justificar su intromisión e injerencia en las vidas y los procesos históricos de los puertorriqueños, como seres “inferiores” ante sus ojos.

Labor Nativa Ociosa

El peón es un trabajador perezoso que no está ansioso por trabajar. Sólo se anima cuando lo necesita. Si puede conseguir trabajo tres veces por semana estará satisfecho. Con el $1.20 que gana (40 centavos al día es lo que obtiene) puede vivir una semana. Vive en una casa que no cuesta construir y en tierras por las que no paga renta. Sólo viste ropa suficiente para cumplir con las demandas de la civilización. Los puertorriqueños no padecían carencias antes de la invasión, por lo cual no necesitaban romperse el lomo trabajando para ganar su sustento, mucho menos en una isla tan fértil y productiva como los mismos estadounidenses describen. Viv{ian en las tierras de los hacendados locales sin pagar rentas, fueron desahuciados por los nuevos dueños estadounidenses.

Se ha dicho anteriormente que la mano de obra en Puerto Rico es barata. ¡Estadounidenses que la emplean dicen que prefieren pagar $3 al día a un peón estadounidense que 40 centavos al día a los puertorriqueños! Un estadounidense puede hacer diez veces más trabajo que un puertorriqueño, y también lo hace mejor. Discurso para justificar la paga raquítica a los trabajadores puertorriqueños que trabajan bajo el sol tropical, pisotearles sus derechos y sacar provecho de su poca protección legal ante abusos ya que se les removió la nacionalidad española y no se les concedió la ciudadanía estadounidense hasta el 1917. El trabajador puertorriqueño es una mezcla de vagancia, analfabetismo y poca moral. Las estadísticas de natalidad muestran que de cada 2.100 nacimientos, 1.000 son ilegítimos. Este porcentaje es menor que bajo dominio español. La sesgada visión protestante anglosajona hacia los católicos e hispanos muestra sus garras, uno podrá creer que los estadounidenses carecen de infidelidades e hijos fuera del matrimonio leyendo estos comentarios prejuiciados.

Ted_Roosevelt_at_Harvard
“¿Nobles por Nacimiento?… Sinvergüenzas de Nacimiento (shameless by birth)…, no conozco nada tan cómico e irritante como Puerto Rico (I don’t know anything more comic and irritating than Puerto Rico)”

Theodore Roosevelt Jr

Gobernador de Puerto Rico (1929-1932)

La moralidad es laxa, también entre las mejores clases, notablemente en los hombres. El Gobernador Hunt, en un informe al Presidente con relación a un juez, contra el cual se habían radicado cargos de inmoralidad, dijo: ¨No es algo raro para un hombre casado aquí (Puerto Rico) el cohabitar con otra mujer aparte de su esposa.” Esa declaración, punto por punto, fue el precio de la popularidad del gobernante. Esa declaración, sin embargo, está peligrosamente cerca de la verdad. Se repite el discurso de la superioridad moral anglosajona protestante sobre los católicos hispanos.

La educación ha hecho magníficos avances en Puerto Rico. El entusiasmo por los estudios es generalizado y la oportunidad de ir a la escuela se aprovecha con avidez. No pasará mucho tiempo en que el analfabetismo, que es ahora del 80%, sea sustancialmente reducido. España proveyó educación en Puerto Rico, no hubo absoluta ignorancia como se quiere dejar entrever. Se ha cuestionado la sabiduría de proveerle mucha educación a estos hijos de los trópicos.  Se argumenta que una vez obtengan educación no se contentarán con vivir en Puerto Rico y que se irán de su tierra natal a vivir a Estados Unidos. Se teme que la educación los convierta en incapaces de labrar la tierra, ya que ese debe ser su futuro. Puerto Rico es un país agrícola. Discurso supremacista que devela las verdaderas intenciones y planes de los estadounidenses para con los puertorriqueños y del limitado rol que su plan nos asignaba y las limitaciones raciales que le atribuyen a los isleños.

Para evitar tal condición, el Comisionado de Educación Lindsay, ha establecido numerosas escuelas industriales, cuyo currículo sólo incluye educación general que le enseñará a los varones a leer y escribir, pero el enfoque particular de tales escuelas estará en educar agricultura, mecánica y otras artes útiles. Las mujeres también son instruidas en cosas útiles, tales como economía doméstica y costura. Hasta el día de hoy permanece el modelo de educación general y de artes industriales que no persigue enseñar empresariales ni auto gestión desde la primaria, plan para educar peones.

Puerto Rico posee una muy refinada Escuela Normal, donde a los nativos se les educa en pedagogía, para que eduquen a otros nativos. Esta Escuela Normal está conectada con el tan ambicioso esfuerzo de la Universidad de Puerto Rico. Esta institución aspira a ser una de gran peso.

En San Juan, Ponce, Mayagüez y Arecibo se ha, o se está instalando alcantarillado sanitario. En estas ciudades, así como en una o dos más, se encontrarán mucha otras amenidades modernas como la luz eléctrica y los trolleys. La luz eléctrica y los trolleys ya existían producto de la inversión e iniciativa de España en la isla, no es una proeza atribuible a la invasión.

Ideas estadounidenses, especialmente aquellas de naturaleza mecánica, son adoptadas rápidamente, particularmente aquellas que ahorran mano de obra y cuestan poco. Estas mejoras ciertamente son el resultado de la ocupación estadounidense. Han hechos ciudades completas de incompletas. Las calles de San Juan son tan limpias como las de Nueva York, pero las de otras ciudades están horriblemente sucias. En los pueblos más pequeños las calles están en condiciones que da pena describirlas. Las calles de tierra, están sucias, increíble y desacertada apreciación. Por demás está decir que con mucha más probabilidad muchas calles en EE. UU. de la época no estarían pavimentadas tampoco.

Resumiendo, los estadounidenses han hecho cosas buenas por Puerto Rico en materia de educación y salubridad, pero Estados Unidos ha fallado gravemente en proveer la más importante de todas las cosas, un mercado para la venta de los productos de Puerto Rico y una pequeña ayuda financiera temporal para los agricultores. Cerraron el mercado internacional e incluso el estadounidense a los productos de Puerto Rico, pero claro, la salubridad y la educación servirían de cortina de humo, para mostrar una buena cara ante el despojo de las tierras a los puertorriqueños.

España ayudó a Puerto Rico con préstamos cuando, bajo circunstancias similares, se encontraron en agonía por catástrofes financieras. ¿No puede acaso Estados Unidos hacer por su pequeña colonia al menos lo mismo que la quebrada España hacía? España estaba quebrada tras salir de una lucha de independencia contra la Francia de Napoleón y de estar envuelta en la Guerra de Cuba, con los independentistas financiados por los estadounidenses. Estados Unidos tiene que escuchar de una vez a los gritos de socorro que emanan de todos los rincones de la isla o Puerto Rico, en vez de un paraíso, será un infierno. Puerto Rico no era una colonia de España sino una Provincia, con senadores y diputados en el Parlamento español, fue la primera autonomía de España, tuvo nacionalidad española completa y derecho al sufragio universal de la época en el sistema electoral español, EE. UU. modificó la historia para que el discurso dijera que Puerto Rico era colonia española y así justificar lo que este escrito reconoce, Puerto Rico era y sigue siendo una colonia de EE. UU.

The New York Times

Publicado: Octubre 4, 1903

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Artículo original disponible para descarga:

Puerto Rico Not Prospering Under US Rule, October 1903

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Los Hermanos Cheo de Puerto Rico

Nos Oponemos a la Perpetua Colonización de Puerto Rico

Mitos y Falacias en Crónicas de la Historia de Puerto Rico (1493 – …?)

Enlaces Relevantes:

LA RUINA DE PUERTO RICO TRAS LA ANEXION DE EEUU. INFORME CONSULAR DE 1905.

El Tratado de París de 1898 y la cesión de Puerto Rico a los EE.UU.

La Corrupción del Régimen de EEUU en Puerto Rico, colonialismo ‘reloaded’

De cómo y por qué los invasores estadounidenses tildaron a la Isla de Puerto Rico de mendiga majadera

Theodore Roosevelt Jr, Gobernador de Puerto Rico, 1929-1932

Historia de la Educación en Puerto Rico

Censo de la Alfabetización en Puerto Rico 1890, págs 92-102

Gobernadores de Puerto Rico bajo la Administración Colonial Estadounidense

 

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